domingo, 13 de diciembre de 2009
No me alcanza.
Si me dedicara a escribirte de aquí hasta el final, final de mí, de mis días, de ti para mí, de todo, del mundo o de mi mundo; no alcanzaría a decirte la mitad de lo que pienso, no alcanzarías a oír las veces que te quiero, me faltarían más días para que oyeras mis respuestas, mis preguntas, para que me sintieras; tal vez tampoco entenderías las caricias que te debo, que me debes, nos debemos; no entenderías mis ganas de comerme el mundo. Pensando bien, tal vez no llegue hasta el primer bocado.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Jueves
Ya o apenas es jueves, día pico o día cresta; se acentúan el trabajo y los dolores de cabeza, es que ya se arrastra el lunes, el martes y hasta el miércoles. Le llaman estrés, cansancio, fatiga, pero nunca por su nombre; segura estoy de que es su pago por estar antes que el viernes, se adelantan hoy las ansias del descanso, del olvido del estrés de la semana. Duerme ahora, que pronto es lunes.
Yo al día, tú al tanto.
Romántico o no pero así es, mi status actual entre paredes azules, de ese que se ve bonito en las nubes, pero en las paredes no. Oigo a Drexler mientras pasan por mis venas ATB; a mi lado alguien solloza de dolor, se encoje y toma su cabeza por los lados, como si quisiera aplastarla; yo tranquila, como quien a todo se acostumbra, es la rutina del dolor, ¿cuál dolor? ya no hay dolor, y el de ella se acentúa sin correr mi misma suerte, nadie la conecta todavía, aún no corre el alivio por las líneas de su cuerpo; por eso, suerte la mía después de todo, aunque me hizo esperarla 6 días, al fin llegó. Y oigo a Celso y a tacuba que me dicen: "quiero que seas feliz, aunque no sea conmigo".
viernes, 4 de diciembre de 2009
mundo de hombres
Desde pequeña fui educada privilegiadamente como hombre, porque en esos tiempos así fue y sigue siendo en cierto modo; mi repertorio incluía partidos de futbol a escondidas de mi madre, aguantar golpes, caídas, esconder raspones, patinar, andar en bici libre por el barrio; mis mejores amigos siempre hombres, manejar a corta edad, llegar primero que todos, no permitirme fallar en los deportes, ropa cómoda, poco femenina, excluí por completo las faldas, los holanes que tanto me picaban y terminé por odiar, sobre todo en los calzones que a mamá parecían hacer muy feliz, las muñecas me gustaban pero sólo para educarlas y cuidarlas, no quería peinarlas, ni vestirlas, me atraían los carritos, los balones, los pantalones aguados, los cintos con letras, las camisetas tres tallas arriba de la mía, y no sólo me convertí en fan de todos estos artículos masculinos, también me declaré fan del sexo masculino en general, me encantaban los niños, el tiempo con ellos, hacer lo que les gustaba y mientras el cúmulo de niñas se ocupaba en llamarme machorra y contemplar a sus amores platónicos desde las bancas en cada partido, yo estaba ahí en medio de ellos, pasándoles el balón y enamorando al que me gustaba.
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