miércoles, 24 de marzo de 2010

"Tú y los tuyos"

El día de hoy, como quien diría “en estos tiempos” la gente, la gran mayoría, el pueblo, nosotros, pensamos en el bienestar de uno, en el bien propio, y en tiempos de esplendidez en el bien de “los suyos”, de “los tuyos”. El problema principal es ubicarnos en el contexto, en el significado real de aquello de “los suyos” ¿qué implica y a quiénes? debería implicar no sólo a los que se unen a ti, por un lazo consanguíneo o por una amistad estrecha, aun no hemos comprendido que “los suyos” somos todos, la comunidad de vecinos de mi colonia, los oriundos de mi pueblo, los ciudadanos de mi país y los habitantes de mi mundo.

Así pues, las desgracias y bendiciones nacionales o mundiales son también nuestras, porque afectan a “los tuyos”, los nuestros, diría yo.
Vamos alzando las voces por las desgracias ajenas que de uno o de varios modos, habrán de volverse propias, a corto o a largo plazo. Festejemos los triunfos por lejanos que parezcan, sintamos las injusticias del otro, por pequeño que se vea, vivámoslas con él, contrarrestémoslas.

Aquello de los veintiuno... (Así me pintaba)

Año nuevo no en enero, sino en Julio o en agosto, se me acaba el año viejo y no es diciembre, porque el ciclo para mí, se va en fragmentos de la vida; lo pasado, lo aprendido por secciones, archivando los legajos de cada año, va guardándose el altero en rincones de memoria de fichero o archivero, dependiendo cuál sea el caso.
Éste año se me ha ido en varios libros, sin haber leído ni uno sólo, me avergüenzo o me alegro, para el caso los escribo, en la mente o en pedazos, sin sacar lo que me guardo.

Me concreto a rendir el informe de éste año, confesando que el orden de lo escrito no es correcto, ni incorrecto, a decir verdad, no hay orden, no hay fecha, y que también hubo meses en blanco.
Éste año me topé con la oportunidad de pensar en mí y en los placeres de la vida, aprendí de la mirada de los hombres, supe comprender que a veces debemos decir no, sin conocer el motivo y otras cuantas decir sí, por aventarse simplemente a lo desconocido o apostarle a algo perdido; aprendí que lo que haces se regresa, no con afán de culpar a una divinidad de lo ocurrido, sino como simple consecuencia de tus actos y el sentimiento de culpa o error que se carga, que al final sigue siendo subjetivo, se da o no, tú sabrás, tú lo sientes o lo omites y disfrutas.
Aprendí a vivir en la rutina, a desesperar por ella y a querer innovar dentro de lo mismo, a comprender que no se puede, o no se quiere a veces; a saber que hay cosas que son de dos y uno solo no resuelve, a querer a papá más que antes, a valorar a la familia más que ayer, a dormir en una silla, en el piso, o en la cama de un recién occiso, a ver el dolor ajeno y hacerlo propio, a sentirte parte de un grupo vulnerable o de varios, a esperar, a ver en alguien que no sabe lo que hace, la solución a tus problemas, a ver y aceptar que de pronto también saben lo que hacen, a querer más a mi Dios y al tuyo, al de todos; a esperar pacientemente la noticia de una vida, a cargar a papá, a ver llorar a papá, a verlo pidiendo perdón, aprendí a quererlo otra vez y de otra forma, a rasurar a papá, a darle de comer en la boca, a abrazar a mamá cuando llora por papá, a parecer fuerte cuando más quiero gritar y correr, a callar cuando debía, a ser un poco más mamá y menos hermana, a volver a ser hermana, a bañar a papá, a ir a la escuela con dos horas de sueño y rendir, a extrañar y aguantar; conocí todo el proceso de adopción de una mascota, a quererla, a cuidarla, a medicarla.
Caminé muchas canciones, conté el tiempo sin minutos y con vueltas del tamaño de un parque, liberé tensiones en zapatos deportivos, usé el guante de un halcón para evitarme una o varias ampollas; descubrí cosas que nunca quise haber descubierto, escribí, me animé, concursé, me gustó, fracasé, me animé de vuelta; hice amigos en la escuela, aprendí a quererla más, a extrañarla, me propuse impresionar y lo logré, me preparé, me cansé, me levanté, lloré hasta dormir como cuando era niña, me deprimí, me levanté, me embriagué con sólo un trago, luego con varios, me divertí, salí, salvé a un amigo de morir de una decepción amorosa, en realidad no iba a morir, acompañé a una amiga al ginecólogo, vi sufrir a tres por enfermedades transmitidas por patanes, acompañé a otra por una pastilla; les di tiempo a los amigos de la prepa, me di una oportunidad, abracé a más de una amiga, me despedí de la homofobia, conocí a alguien nuevo, que a la vez ya conocía, dejé que me conocieran y descubrí cosas que no me conocía, me hice dependiente, luego independiente, me rehabilité, recaí, miré películas sin sentido y me gustaron, tome más de una mano, me emocioné, me temblaron las ideas, pensé y me olvidé de pensar, me puse a sentir, llegué tarde, luego más tarde, fui irresponsable y lo disfruté; después no pude dejar mis responsabilidades, me reconcilié con la música, escuché nuevas canciones, caminé más, corrí, me reconcilié con mi pulmones, me llené de arena, adquirí ampollas, las disfrute, las lloré, platiqué con los vecinos, abracé a un amigo, le escribí, me mojé con lluvia, fui regañona, fui gruñona, me arrepentí, volví a serlo, sonreí, vi las estrellas, adquirí una residencia sin comprarla, discutí con un policía, me multaron por primera vez, adelgacé, me preocupé, perdió importancia, aprendí, lo deseché, recuperé, asusté a alguien, me arreglé para mí, me regañaron, me valoraron, me escribieron cosas lindas, me dedicaron muchas canciones, me gustaron, las hice mías, me las robé, me arriesgué, lo disfruté, me preocupé, me cuestioné, extrañé una vez más, recibí cumplidos, regalos, notas, di un detalle, gustó el detalle, fui mala o me sentí, hice sufrir, sufrí, envidié a quienes se daban amor en un carro, sentí moverse al tiempo lento, más lento que nunca, manejé por la libre, viaje con dos amigos, dormí con ellos, comparé al amor con la visita a los raspados, sentí el poder de la malilla de un adicto, quise salvar a alguien del país de los chamizos, corretee a mi Anexa de la calle, fui clandestina, fui paranoica, disfruté otra vez, cené yo sola, cené con muchos, fui nociva, me aventuré, dormí en la playa, pase frío, extrañé el calor, me asombré por la tardanza del verano, saludé a Dios una mañana o más de una, lo descubrí en muchas personas, convencí a alguien de alocarse junto a mí, abracé a niños, nadé o floté, me sumergí en el agua, me enlodé, jugué, rompí cosas sin querer, me disfracé, me di cuenta que he perdido la vergüenza para bien, me emocioné, pude ser factor de cambio en una vida, me gustó servir comida, me caí, me reí, retraté, inventé, mentí, quise mucho y luego más, me aferré, tuve paciencia, la perdí y volví a encontrarla.
Me enfermé, fui al doctor, desistí, viajé, me regresé de manera inesperada, me demostraron su cariño los amigos, fui abrazada, me sentí sola, abrace una almohada, hice un amigo, lo perdí, volvió, entregué, perdí y gané en un solo acto, respeté, guardé silencio, visite a la familia alejada, sonreí, fui a un concierto, antes a varios; amé la puesta del sol, la comparé con estar con alguien, sentí que me convertía en hombre o en patán que no es lo mismo aunque a veces sí, sentí abusar de cierta capacidad o discapacidad que produce la escritura, me sentí loca, me reí luego, vi a mi abuela acercarse a los noventa, la abracé, la vi enfermarse, la cuidé; inicié las prácticas, me amarré de manera temporal a un escritorio, alcé la voz, expresé lo que sentía, soñé con armas como en la infancia, tuve miedo, bailé sin pena, conocí a Betty, a Esthercita, a Gabino y a unos cuantos, hice amigos, se cambiaron de oficina, ayudé, me ayudaron, me enojé, me contenté, pedí ayuda del gobierno, voté, tuve fe, me enojé con el gobierno, aprendí que el presupuesto se maneja para unos cuantos y que no son casualidad las diferencias que se viven, lloré de coraje sin estar en el período de infertilidad, quise defender a alguien, insulté, fue de coraje, me justifiqué, escuché la lamentable voz del privilegio señalando que la desgracia es desgraciada por quererlo, lloré de nuevo con coraje, quise cambiar al mundo, creí estarlo cambiando, caminé descalza sobre la tierra, fui sorprendida, sorprendí, descubrí que me gusta mi cumpleaños tanto como los antros, que disfruto de lo austero, que no se debe decir no cuando se es la única opción, que se puede olvidar por algún tiempo, que todo queda grabado, que todo nos hace feliz de una y varias maneras.
Me preocupó la enfermedad de los míos, me quedé sin hacer nada, hice mucho, me agoté, luego nada, corrí en tacones, usé tacones, me peine y me despeiné, me pinte, me ensucié, dibujé, grité, comí pan, tomé té en grandes cantidades, me mantuve despierta y caminando con m&m’s, me aguanté, presté, me prestaron, me robaron, lloré, aprendí, agradecí, escuché, trabajé, brinqué, me aplasté, cargué el agua, caminé por el desierto, conocí el dolor inexplicable y la explicación a todos mis dolores; descubrí que los mariachis viven felices sumergiéndose la vida triste en un “costeño”, que si sale aquella voz con sentimiento es que lo es; quise a un maestro, y a otro también; conté chistes, leí poesía, respiré, sentí el aire, cerré los ojos, perdoné, recordé la noche anterior y sonreí, me vi al espejo llorando, me hinqué, pedí perdón, di gracias otra vez, vi a una amiga graduarse, vi al sol, estornudé, me sentí culpable, descubrí que puedo ser mucho para alguien, fui egoísta, me gustó, descompuse, arreglé, eché a perder, volví a aprender, escuché, fui escuchada, me tiré, subí a una montaña rusa, usé gorro, comí fruta, reaccioné bien, reaccioné mal, me tiré de un tobogán.
Me propuse algo y lo cumplí, no me propuse pero lo hice, perdí una muela, gané mi juicio, aprendí que las gerberas son mis flores favoritas, me acerqué al final de mi carrera, conocí a la familia de alguien más y me gustaron, dormí una noche con pijama, practiqué la tolerancia, no me salió, volví a intentar, recibí a un amigo en el aeropuerto, comí con mis amigos, besé con muchas ganas de besar, abracé con muchas ganas de abrazar, pellizqué, jalé cachetes, tomé café, intenté una vez más tocar guitarra, fracasé, logré hacer la posición de “nasty 1”y “nasty 2”, aprendí a trabajar, me esforcé, resolví, enrede, me negué, advertí, me describí, me conocí un poco más, crecí, platiqué como me gusta, en resumidas soy más que ayer, más que en los veinte, aún no defino el contexto del “más” si es para bien o para mal, pero ya hay más y muchas ganas.