El día de hoy, como quien diría “en estos tiempos” la gente, la gran mayoría, el pueblo, nosotros, pensamos en el bienestar de uno, en el bien propio, y en tiempos de esplendidez en el bien de “los suyos”, de “los tuyos”. El problema principal es ubicarnos en el contexto, en el significado real de aquello de “los suyos” ¿qué implica y a quiénes? debería implicar no sólo a los que se unen a ti, por un lazo consanguíneo o por una amistad estrecha, aun no hemos comprendido que “los suyos” somos todos, la comunidad de vecinos de mi colonia, los oriundos de mi pueblo, los ciudadanos de mi país y los habitantes de mi mundo.
Así pues, las desgracias y bendiciones nacionales o mundiales son también nuestras, porque afectan a “los tuyos”, los nuestros, diría yo.
Vamos alzando las voces por las desgracias ajenas que de uno o de varios modos, habrán de volverse propias, a corto o a largo plazo. Festejemos los triunfos por lejanos que parezcan, sintamos las injusticias del otro, por pequeño que se vea, vivámoslas con él, contrarrestémoslas.
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