Si se enteraran de la organización de los estudiantes que claman paz, justicia y libertad. Si supieran que se reprocha la violencia y se ensalsa la unidad.
Deberían saber que los "secuestros de camiones" son acordados con choferes y pasaje, que se pasa una gorra o un sombrero para apoyar al que maneja y que nos vamos dando las gracias y con un gesto de solidaridad que nos entregan.
Si estuvieran en las calles verían familias y personas de todas las edades, no hay peligro entre nosotros. El peligro está allá afuera. Yo te cuido. Así sigue la cadena, tomo manos que desconozco, pero que no habrán de soltarme. Corremos juntos, planeamos juntos, llegamos y nos vamos juntos. Alguien me pide que me cubra el rostro, cuando una cámara se cuela entre nosotros.
La soledad no existe cuando las calles se inundan de un solo grito. "No provoquen, ni caigan en provocaciones" es repetido constantemente. Así se vive. Paz, risas y coraje joven, ése que nos hace fuertes. Un mariachi se atraviesa entre nosotros, saca su trompeta y nos regala arte, para el alma y para seguir en calma. Habemos jóvenes felices.
Un grupo a cargo de seguridad se va adelante, muy adelante, para alertarnos de lo que pasa. Al ver que se desborda la violencia no provocada, tomamos juntos la decisión de replegarnos, así, sin soltar ninguna mano. Nadie, bajo ninguna circunstancia, habrá de salir de ahí sin ser acompañado.
Vernos a todos, la mayoría sin conocernos, sabernos jóvenes por convicción, las compras previas para atenuar los efectos del gas pimienta, si apareciera. La consciencia de posibilidades y así enfrentarlas. La taquicardia de las luces rojas y azules que nos llegan como reflejo, los silencios cuando somos pocos y ellos muchos y con armas. Desde ahí, desde el silencio, me siento fuerte.
Es un orgullo compartir la marcha con tantos grandes. Grandes por atreverse, por olvidarse de ellos para pensar en todos.
Los medios se olvidan de que las verdades las hacemos nosotros, y ellos pretenden construirlas. Oídos sordos. Si hubiese visto allá en mi norte con estos ojos, habría salido a caminar desde hace mucho.
Antes quería sólo ser profesionista, ahora sé que necesito un país donde se pueda sólo ser. Y nosotros sin querer aún no somos.
México, D.F. Revolución del 2014.

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