Te puedo ver desde aquí,
Con tu doble personalidad,
Entre la nube que cubre tu cuarto,
Con esa esquizofrenia de la que tanto he hablado,
Tratando de romper el lazo que te une a mí,
Halando tu cabello con las manos,
La cabeza gacha y tu codo en la rodilla;
Volteas al espejo y te ves guapo,
Te sientes en derecho de buscar algún remplazo,
Caminas a la silla de trabajo y comienzas tu faena insaciable,
Después que te has cansado de avivarte,
Resuelves en llamarme y conmoverme,
Ya cumplido el objetivo… te transformas,
En aquel que te acompaña y que no quiero,
Que me observa con recelo y cobardía,
Que se esconde cuando siente mi presencia
Y después de tanto verte desde lejos
Decreto que ya no te quiero a medias.
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