Cuando más lejano parecía encontrarlo, llegó una tarde. Una tarde de manchones rojos, amarillos y morados, con sus respectivos medios como los que no me gustan. El cielo se puso guapo, como tú. Apareció con cara de sonrisa grande y agujeros hondos, te encontré en uno, dos, tres y cuatro abrazos, pequeños y grandes. Me supiste a risa, a grito, a baile. Me supiste a todo. El corazón brinca para avisar algo, creo que te está anunciando.
Me senté, escuché los ruidos volviéndose música, esa que no
entiendo. Me puse de pie y llené de tierra a los que me sostienen, y bailaron
sin sentir vergüenza. Vi hasta el fondo de ojos brillantes, me perdí, encontré
pieles quemadas por esos manchones que adornan arriba. Me encontré. Y así
muchas veces.
Te sentí, nos entendimos, me quedé ahí. Te escuché y me
despertaste, había que dejarte. No existe motivo para abandonarte. La razón se
va en los momentos tuyos. ¡Que se largue!
Miedo, ¿qué ese término que se nos ha arraigado desde niños?, aquel que nos detenía para intentar cosas nuevas o para enfrentar a aquellos que nos molestaba, aquel sentimiento que olvidamos pero que se presento nuevamente en la adolescencia cuando estábamos frente a esa chica linda que nos gustaba y que hacía que todo fuera más lento, pero que por temor al rechazo evitamos declararlo; por qué se vuelve a presentar cuando creíamos que no volvería, reapareciendo ante la decisión de elegir aquella carrera que amas, pero que parece tan distante del camino que ya nos habían establecido nuestros padres y que dice ser el correcto.
ResponderEliminarA lo largo de mi vida he evitado pensar en mis miedos, preferí ignorarlos y culpar a las circunstancias, a otras personas, a dios pero jamás a mí mismo y a la incapacidad de enfrentar lo que tenía enfrente, por el mero temor a triunfar.
Hoy decido no tener más miedo, encontré nuevamente aquello que siempre he querido y que he ignorado, no por temor a fallar sino por temor a triunfar y no saber cómo conllevarlo, por primera vez acepto que no sé lo que me depara el destino; seré juzgado y mal interpretado; podre perder todo; olvidare porque lo hice y no importará pues habré triunfado; hoy pierdo todo, pero gano la oportunidad de empezar de nuevo y decir aquí estoy, y te amo.
Hoy olvido lo que significa el miedo.