sábado, 23 de julio de 2016

Carta a papá.

...pero es necesario decir lo que sentimos a buen tiempo. Contigo no lo hago tan seguido, porque siempre he creído que logro transmitírtelo.
Quiero que sepas que te admiro, que cuando digo que eres el mejor papá del mundo es porque estoy segura de que así es. Nadie tendría con qué demostrarme lo contrario.
Quiero decirte que me enseñas cosas, aún sin pretenderlo. Que aprendí a ser buena amiga porque te vi querer a mi padrino como a un hermano; y sé amar a mis hermanos porque tú amas a los tuyos. Que tengo pasiones en la vida porque vengo de un apasionado. Que amo a Dios y a los otros, porque así te vi amarlo, en cada uno, desde el pequeño hasta el grande, con o sin motivos.
Que me enseñaste a equivocarme y a pedir perdón cuando te vi hacerlo. Que también quiero cambiar el mundo porque te vi bajar del carro a media carretera para salvar a alguien. Que me gusta la justicia, porque siempre has sido amante de las causas justas. Que cuando tropiezo y cuando dudo, se me pasa el miedo con saber que estás ahí, con la respuesta correcta o esa voz que me calma.
Quiero decirte que me tienes cerca, aunque lejos. Que para mí sería un honor ser también la causa de una que otra de tus alegrías.
Deberías saber que has hecho personas que, si no lo logran, intentarán aportar algo. Que cada día que te despiertas el mundo se vuelve un mejor lugar. Que me gustan tus frases y chistes clásicos que arrastramos de mi infancia. Que amo verte reír y sentir que estás feliz en algún lugar. Que agradezco hayas resuelto los problemas en los que no hallábamos respuesta.
Te quedo debiendo abrazos, para demostrar que no te suelto. No me sueltes tampoco y no dejes de enseñarme.
Ponte feliz, que me pone feliz saberte contento. Sé que te cansa cargarnos, porque siempre descansamos en ti. Detente, descansa un rato y déjanos llevarte también un tiempo.

Te quiero, papá. Gracias a Dios por ti.

5 comentarios: