Soy la mamá y el papá de ese niño que no ha de volver a
casa,
Soy el niño que regresó al salón a guardar sus colores,
Soy la familia que sube al carro de un desconocido a orillas
de periférico,
el enfermo que ha sido evacuado con todo y cama,
don Juan, el portero que me recibe con una sonrisa,
la señora que dirige el tráfico por iniciativa propia,
el policía, el naval y el soldado a los que veo con recelo
cualquier otro día,
los miles de jóvenes
acomodando víveres,
el señor que entrega su comida para los rescatistas,
el rescatista que sonríe mientras vendan su espalda,
la madrugada llena de ojos despiertos y manos listas,
el ruido y el silencio organizado por un puño,
la señora que ha salido de entre los escombros,
el grito de ausencia de signos,
el vecino preocupado que se asoma en la ventana,
la mamá que llora a miles de kilómetros por saber de su
hijo,
la familia que suplica entrar para realizar la búsqueda,
las listas que cuelgan de la pared con nombres,
los muchachos que ofrecen llevar a cualquiera en la
oscuridad de la noche,
los médicos que dejaron a sus hijos para ir a buscar a los
de otros,
el enfermero, el estudiante, el residente dispuesto a ayudar
en todo,
la maestra que corre para reconocer un cuerpo,
el marino que dirige desde el techo las acciones,
las voces que corren cuando falta algo,
soy la calma que no vuelve, como tantos.
soy la calma que no vuelve, como tantos.
-19 de septiembre de 2017.
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