Un dolor en el vientre me despierta de golpe, tengo escalofríos y nauseas. Voy al baño una, dos, tres veces, hoy no voy a la oración, me quedo debajo de las cobijas buscando un culpable, entre los sospechosos están: los frijoles con olor extraño de la noche anterior, el mosquito que pude ver sobrevolando mi cama, el aceite de palma de la salsa en la que se sumergía el pescado de ayer, la lata de elotes, todos tienen cara de culpables. Tiemblo, duermo, vuelvo al baño, regreso y sueño… hay cuatro hileras, una sobre otra, de gallinas blancas con algo de rojo, cada una sobre su respectiva alfombra voladora, no hacen nada, sólo permanecen flotando… despierto, estoy delirando.
Me doy un baño caliente y preparamos la clase de español nuevamente, me he perdido el desayuno y debo buscar algo, a Charles les extraña mi ausencia por la mañana (y es que siempre soy la primera en aparecer) le cuento mi malestar y afirma “son los frijoles” sin haberlo mencionado yo antes, confiesa que utilizaron verdura vieja. Le tengo fe a que sea eso y me como una piña, la corto por primera vez a mi manera, en rodajas, no en prismas irregulares, está dulce, algo fermentada y sabe a tepache en algunas partes.
Corremos a la clase, aún nos quedan diez minutos y nos sentamos en los maceteros centrales, tomamos el sol y nos calentamos. Tengo las manos frías y la cara caliente. Andrea inicia con lo suyo, para después darle entrada a “amor a la mexicana”, qué penosa la tarea de cantarla, pero no tanto como tener que traducirla al inglés. Innecesario. Nos reímos un rato e increíblemente los muchachos cantaron. Prometo traer algo realmente mexicano para la siguiente clase.
Mis intestinos hacen sonidos a la menor provocación, bajamos a la cocina a platicar nuevamente con Fidelius y Charles, esos dos la pasan en grande, dicen que la temporada de lluvias pinta fatal, ya planeamos nuestra depresión durante el encierro, deshacemos el plan y comenzamos a pensar en ir al norte cuando llegue la temporada de lluvias, por lo menos un fin de semana.
Hoy me hace falta mi gente.
HOMBRE MONITA, CUIDATE HAY MUCHO POR DAR... BESOS
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