DÍA 43
Ya estoy aquí desde hace varias semanas. No me vuelo (tanto), no me voy, aquí sigo, aterrizada. Ya están por darme la nacionalidad, aunque Moses diga que es mejor seguir por el camino de la Masai blanca.
Roden, Fátima, todo el salón de clases está ahí, saltando una valla improvisada de madera. Corren, siento sus bracitos colocarse alrededor de mi persona. Una foto, otra, a Fátima le veo el alma por los ojos, por la risa. Las mejores fotos las llevo ya guardadas en la memoria permanente, esa que guarda olores, sabores, imágenes, pero además sensaciones y cosquillas inimaginables. Traigo las manitas pintadas por el cuerpo, las siento también en mis manos, dicen que son suaves, si supieran lo resecas que las cargo. Las suyas son siempre manos de trabajo, bañadas en un bálsamo que se mezcla con la tierra del momento, se acerca una pequeña y le abrazo desde mí. Se me fue una dosis grande de cariño, bendita sea la regeneración automática y permanente. Estoy lista para continuar el día.
Transcurre lento, tranquilo y presuntuoso, entre deberes acumulados por la mismísima semana. Nos sumergimos en ellos, como si fuésemos uno mismo. Caminar entre los pasillos de la casa de formación de nuestra Señora de África, me va sabiendo también a recuerdo. Yo reproduzco la silueta de unas máscaras con formas tan salvajes como la mismísima selva, esa que te pintan cuando se pronuncia el nombre del enorme continente. No he visto un solo león, ni una sola jirafa, pero a diario sobrevuelan los cuervos al gato con facciones más salvajes. Apenas un par de perros, y en su lugar un montón de cabras, las vacas de los cuernos grandes, las gallinas, los gallos y los cerdos.
Después de la comida nos leemos, traducimos en nuestro idioma ya conocido. Aparece la pareja del momento, saludan con el propio cariño. Borja se queda a platicarnos del forúnculo que ha tenido que exprimirle hoy al pequeño de dos meses, de la recetas, de los medicamentos, de la religiosa mexicana que le acompaña a diario en la consulta, de la moto que le ha traído de vuelta, del agua para desinfectarse en las zonas comunes y el agua caliente para las zonas de enfermos con SIDA y otras enfermedades más contagiosas. Nosotros le platicamos del pasado, de la vida y los amigos. De pronto los tres sentados con las computadoras enfrente compartiéndonos imágenes, presentándonos personas que probablemente nunca conozcamos.
La tarde va más ligera, recorrimos los campos de futbol, andando entre las piernas de acero, entre los abdómenes perfectos y la barriga inmensa del capitán de uno de los equipos. Continuamos el camino, entre las casas que rodean lo que podría ser la manzana. Al tocar la carretera, comenzamos ese maratón contra la altura, las subidas y los carros, corro y me siento libre. Admito también sentir el cansancio. Se repite la rutina dos y hasta tres veces.
Visitamos a nuestras hermanas calasanzias, nos reciben familiares. Delfín se me columpia sentada en las piernas, me da un beso… de esos bonitos, de esos grabados. Nos despedimos, llega el baño seguro y relajado. Las oraciones, la casa llena de nueva cuenta, la mesa, los desastres de costumbre, las risas, los halagos espontáneos y George con sus ataques de epilepsia.
Al terminar la cena comienza la sesión de fotos, Borja molesta a Paula mientras la menea con sus rodillas para impedir que saque el retrato. Alguien ha superado mi sandez de antier, qué grande eres Paula. Mariano está rojo y con la risa intermitente, Andrea y yo perdimos el aliento, dicen que las mexicanas las tomamos en el aire, pero es que nos acomodan las cosas como en bandeja de plata. Borja se voltea evitando la vergüenza, mientras Hebaristus y George intentan descifrar lo que ha pasado.
Hoy he aprendido un juego nuevo de ping-pong, estamos los seis corriendo alrededor de la mesa, aventando paletas y pelotas, riéndonos a la menor provocación, maldiciendo, golpeándonos con cariño, algunos abriendo la boca, otros frunciendo su ceño. Borja nos arrasa en cada jugada y lo disfruta, aún con la campaña que instalamos en su contra. Hemos tenido dosis suficientes de endorfinas para dormir contentos.:)
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