La familia, es el tema que se atiende en el salón de starlight. Hoy los niños están quietos, me escuchan detenidamente mientras les cuento la linda historia llamada Génesis. Fuimos creados para vivir en familia, lo dice el cuento, pero también la vida. Los pequeños están de acuerdo, hablan de las buenas y las malas experiencias. Les pregunto sobre las similitudes entre un nido y la familia, la primera respuesta me sorprende: “Los nidos son hechos de paja, nuestras casas también”. ¿Y qué haces? Asientas con la cabeza y pasas algo de saliva. Jugamos sobre los campos, mojados todavía por la brisa matutina. Nos abrazamos y platicamos algo con el que nos ve desde arriba.
Hoy hemos sido las malas del cuento, el examen de español transcurre lento, yo cruzo la pierna mientras sostengo en mi mano un libro de poesía que encontré en el cuarto del olvido. Nunca los había visto tan serios, estaban en lo suyo, si supieran que ese examen lo inventamos algún día que no nos dejaron contentas. Los resultados nos sorprendieron, todos pasaron, todos parecen tener conciencia o al menos nociones de lo aprendido.
Las tres mujeres de la casa tenemos nuestro encuentro, nos burlamos de las diferencias del lenguaje, el castellano se nos separó en algún momento. Sólo hay una cosa peor que una película doblada al español, aquellas que son dobladas con el acento de España. Paula se ríe, no entiende nuestra preferencia por el idioma original.
Tomamos camino a T Junction, negociamos nuestro precio, Borja va embarrado en la ventana delantera, dos ángeles pegados en nuestras ventanas laterales, esas que nunca bajan, en el parabrisas una calcomanía que dicta “givers never lack”. El conductor va algo molesto, a punto de chocar cada minuto, llegamos hasta la tradicional avenida del comercio, de la mezquita que hemos ido en busca, no hay ni rastro. Caminamos, nos reímos de los objetos peculiares que ya les contaré, compramos lo básico (chocolates, galletas y dulces), seguimos y topamos con el barrio musulmán, un par que nos saludan, otro que no puede saludar a las mujeres, otra oferta de las vacas por nosotros, ya no me parece extraño.
La vuelta, el baño, la misa, los dos ratones de Paula, las visitas, el silencio, las peleas de la cocina, el día se completa pronto.
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